Las sincronicidades se hacen cada vez más visibles a mi percepción. Si ya había eligido la generosidad como tema principal de este escrito, recibí una confirmación cuando nos comentó Victor sensei, muy agradecido, al empezar el primer keiko tas la vuelta del curso de Hector Flores sensei, lo generoso que es el maestro siempre con él y particularmente en esta ocasión, sabiendo que estaba lesionado y sin embargo practicando con él con cada técnica que había propuesto para que él pueda sentir y aprender.

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El curso de Hector Flores Sensei en Córdoba es muy especial para los aikidokas del dojo Sintagma. Varios de los alumnos han tenido el privilegio de practicar detenidamente con Flores sensei durante viajes a Japón y otros más el de aprender de sus enseñanzas en los cursos que imparte en Córdoba cada año. Aunque yo no haya tenido el privilegio de practicar con él más que valorados segundos, he participado en varios de sus cursos, durante los cuales sus enseñanzas me han guiado en mi camino.  Como en otros cursos del maestro, escuché su mensaje muy claro a cerca de la rectitud y de la presencia.  Pero la virtud que resuena particularmente conmigo al acabar el curso de este año es la generosidad.

 

La generosidad que asocio con este curso en particular comienza en Valencia. Soy la única de los compañeros que tiene obligación laboral el viernes hasta bien tarde, lo cual significa que los que viajan a Córdoba conmigo además de tener un viaje de unas 5 o 6 horas, no llegaremos a destino hasta la madrugada. Todos los años un conductor y varios compañeros se hacen voluntarios para salir a esa hora tarde y así permitir que yo también asista al curso.  Estoy muy agradecida por ese gesto de generosidad y compañerismo que me demuestran.

Esa generosidad también la siento por parte de los compañeros del dojo organizador del evento. Tanto Rafael Real sensei como los alumnos cumplen un trabajo tremendo tanto en montar el tatami como en el de reservar para las comidas y las cenas.  Siempre transmiten una alegría y un sentimiento de bienvenida que me hacen sentir en casa. En todo momento están dispuestos a ayudar. Siempre presentes y encantados de compartir sensaciones en el tatami. Al acabar el curso, Rafael Real sensei menciona y agradece la participación activa en la lógistica y organización de varios dojos en España, otras muestras de generosidad que provienen de muchos lugares diferentes a la hora de acoger al maestro en España.

 

Por parte del maestro, son muchas las muestras de generosidad que siento. En las técnicas, porque muestra, comparte, un trabajo que proviene de la profundidad de su ser y no de la superficie. Es realmente un trabajo de centro a centro en el cual uno no se puede esconder y en el cual se necesita una presencia y una escucha de uno mismo y de uke sincera. Siento generosidad en su conducta discreta y humilde, porque aunque su presencia llene el tatami, también encuentra espacio para todos los aikidokas que están presentes. Siento generosidad en sus palabras, porque hablan de protección y libertad.  Habla de la diferencia entre una posición aparentemente fuerte en contraste con una posición segura. Habla de valorar el espacio. Animan a que cada uno sienta y encuentre su propio camino. Siento generosidad en su rectitud porque muestra con ejemplo lo que se espera de un aikidoka en el tatami y fuera de él. Siento generosidad en la atención que presta a la hora de escuchar a sus interlocutores. Siento generosidad cuando se despide del tatami, nos agradece nuestra presencia y nuestro trabajo y nos recuerda que es importante considerarnos cada uno como la persona más importante del tatami.

Al acabar el curso y de viaje de vuelta a Valencia, los compañeros de Sintagma compartimos nuestras impresiones. Cada uno en su entender expresó lo que le había impactado. Aquí compartimos algunas de las enseñanzas recibidas, la mayoría por parte del maestro pero también otras por parte de otros practicantes y experiencias:

  • Percepción del peligro
  • No pensar en acabar las técnicas
  • La postura, mirada al frente
  • Ver y sentir hasta con la espalda
  • No dirigir la mirada para seguir la acción de las manos en la ejecución de la técnica
  • Concentrar el ki en el hara, el resto del cuerpo libre
  • Poner atención también en el brazo que está libre, pues es la parte que domina el control y el equilibrio en la acción
  • Ver y aprovechar el momento
  • Estar cerca del compañero
  • Que no pasa nada que la técnica no salga, no hay que estar empeñado en estar demostrando lo buenos que somos
  • Protegerse en el ataque saliendo bien de la línea
  • Atacar de forma que se pueda hacer una técnica a nage
  • Depende de la actitud y la diferencia de peso del uke. Es más marcial cambiar la técnica que “pensábamos”  ejecutar cuando no tiene sentido /marcialidad.  Ejecutar la que el uke no esperaba/preparaba
  • Sentir, percibir uke.
  • A grandes aikidocas hemos perdido por el ego
  • La importancia de la convivencia fuera del dojo.  Lo que nos acerca al futuro entendimiento mutuo valiosísimo para un aikido puro, transparente y libre.

La generosidad, tanto por parte de tori que de uke, es una virtud que tiene un gran valor: permite que todos tengamos un lugar de igual valor en el tatami independientemente de nuestra experiencia como aikidokas porque lo que aporta cualquier practicante es una oportunidad de aprender y avanzar en el camino del aikido. Este año es el regalo con el que me quedo del curso de Hector Flores Sensei en Córdoba.

Gracias, sensei y compañeros.


Catherine Marcos
catherine@aikidovalencia.es