Un pequeño grupo de valencianos hicimos el esfuerzo de viajar hasta Málaga para asistir al seminario de Héctor Flores sensei, 5º dan de Aikikai, nacido en Argentina pero con más de media vida viviendo y practicando en Japón. Tantos kilómetros porque algunos de nosotros ya conocíamos al maestro del Hombu dojo de Tokio, porque sabíamos del personalísimo y altísimo nivel de su AIKIDO.
Para quien no conozca a este maestro, además de lo comentado, os diremos que desde que llega a Japón hace más de treinta años practica con Yamaguchi sensei, y que a su muerte continúa el camino junto a Yasuno sensei. De carácter más nipón que argentino, Héctor Flores refleja en el tatami ese sentir: la práctica y la experiencia continuada ganan de largo a verbalizar cualquier sensación. El maestro no hace especial hincapié en pasos, gestos, o detalles técnicos cuando practica para todos, sino que muestra todo tal cual surge, para que cada cual vea hasta donde sus ojos le permiten ver. Antes de empezar el curso, sus palabras ya te mentalizan y predisponen tu trabajo: “Esta práctica es irrepetible; den el 100% en ella.” Y eso es lo que tratas de dar durante todo el seminario, pese a que el alto nivel técnico y físico lo hacen difícil. Para mi uno de los cursos más sacrificados y a la vez satisfactorios de los que he asistido nunca.
No se hizo un gran despliegue publicitario del evento. De todos modos, quienes estábamos bien interesados en la visita del maestro, lo sabíamos desde hace tiempo. Afortunadamente las comunicaciones con Japón hoy en día son fluidas. No sólo aikidokas andaluces, sino también un buen grupo de madrileños y nosotros, los valencianos, de los dojos de la Universidad de Valencia y de Sintagma.
No podríamos destacar técnicas trabajadas en el encuentro, sí sensaciones; al menos las que nuestros pobres ojos llegan a ver. Se practicó siempre teniendo muy en cuenta la relación con el compañero, dándole sensación con la que trabajar. Esto requería el gran esfuerzo físico del que hemos hablado, porque la práctica era eso, ni más ni menos que práctica, continuada, sacrificada, como debe ser. Distancia, extensión, apoyos, pesos, todos los conceptos de los que está forjado el AIKIDO trabajados a gran nivel, y de manera genuína.
Haciendo una breve crónica cronológica diremos que llegamos a Málaga el jueves por la noche. Nos alojamos en el albergue juvenil de la ciudad. Durante el viernes visitamos el casco urbano y conocimos las playas y la popular cocina autóctona! Por la tarde ya había keiko que disfrutar, igual que hicimos después compartiendo mesa con el maestro y la organización del curso. También disfrutamos juntos de de comida y cena el día después. Durante éstas brillaban de manera especial las reflexiones de Héctor Flores sobre la práctica, sus experiencias, y su visión personal del AIKIDO. Se habló, por ejemplo, de la “fé” que ha de tener el practicante en que su AIKIDO con una practica constante e interesada mejorará, sin obsesionarse en conseguir objetivos y resultados concretos y prematuros … siempre disfrutar practicando … -entre otras muchas cosas-
Esperamos, como mínimo, ;-) que el maestro vuelva cada año, puesto que de alguna forma crea una atmósfera única, realmente propicia para el trabajo, porque su experiencia saca de ti lo mejor, como bien pide y nos hace ver. Ánimo a los responsables de su venida, y gracias a todos los aikidokas con los que compartimos el seminario por su amabilidad, simpatía, y por su entrega en el tatami.
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Víctor Gutiérrez Navarro
Coordinador de AikidoValencia.es
Instructor de AIKIDO en la Escuela Sintagma de Valencia
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