Nueva escapada de la Escuela Sintagma a un curso de Bruno Zanotti a Madrid

Los compañeros aikidokas del dojo Taiko de Valencia han vuelto a hacer kilómetros para practicar de la mano de Bruno Zanotti sensei. Como sabreis, el maestro francés visita España dos veces al año, el municipio madrileño de Meco en otoño, y Aguadulce (Almería) en primavera. AikidoValencia.es ha informado sobre sus cursos en varias ocasiones (crónicas: 1, 2, 3, 4). El trabajo serio y contínuo en una dirección tiene que dar fruto. Esta es la idea con la que muchos aikidokas vienen siguiendo las lecciones técnicas de Bruno Zanotti. Los 10 valencianos del Taiko desplazados esta vez, coinciden en que cada año la experiencia es más enriquecedora y satisfactoria.

Los compañeros madrilenos nos reciben un año más con los brazos abiertos, ofreciéndonos todas las facilidades para alojarnos. Aún existiendo la posibilidad de acudir a un económico hostal de la población, decidimos ahorrar un poco más y aprovechar que la organización -Ángel en particular- nos permite dormir en el pabellón. Gracias! Decidimos, pues, un viajar un día antes y amanecer tranquilos en Meco. En el desayuno de esa primera mañana ya empezamos a encontrarnos con compañeros aikidokas bien conocidos. El ambiente promete ser estupendo.

Cada año hay más practicantes en los cursos del maestro francés; venidos de todas partes de España, el gran grupo constante, que siempre repite con esa idea de continuación del trabajo propuesto propicia un ambiente fraternal, casi familiar. Vemos a Bruno Zanotti por primera vez, tan natural y accesible como siempre, y bien acompañado del pequeño séquito de aikidokas franceses que suelen viajar con él “de stage”. Ellos no sólo nos enriquecen la práctica, sino que crean un clima realmente distendido fuera del tatami. -Gracias, Filip, Eric, Loren, Denis, Valeri…-

Muchos sabéis que Bruno Zanotti sensei estuvo viviendo 17 años en Japón y que aprendió principalmente de Yamaguchi sensei. El carácter de esa línea técnica queda patente en su AIKIDO, y el trabajo que propone en el tatami, es muchas veces tan básico como complejo: construir nuestro AIKIDO trabajando siempre los cimientos de la distancia, el tiempo, ejes, y musubi es practicar siempre a un gran nivel.

En el keiko del sábado por la mañana estuvimos practicando este concepto de unión -musubi-, cambiando la guardia ante distintos ataques pero sin modificar la distancia, siempre en el eje correcto donde “tenemos” a uke. Tanto gyakuhanmi katatedori shihonage, como katadori tenchinage vinieron perfectos para practicar esta idea. Aunque las correcciones y detalles de ejecución técnica también ocuparon gran parte del entrenamiento, el hilo conductor fue este que decimos, y las sensaciones al intentar aplicar esos conceptos realmente interesantes.

Otro concepto que brilló con luz propia el sábado fue la capacidad de leer la información que nos transmite el compañero en su contacto, siempre en ese musubi, y actuar en función de ella respetando -cuidando- la distancia. Esto se vió especialmente en los ejercicios de kokyunage desde gyakuhanmi katatedori, en los que una vez absorvido el ataque de uke, entrábamos permaneciendo en contacto, y el uke debía leer esa entrada manteniendo su seguridad con ukemi.

En el trabajo de ushiro waza resultó también particularmente interesante el mismo estudio del ritmo y de los ejes, abriéndole, por ejemplo, a uke su posibilidad de ataque o entrada cuando tori desea “abrir esa puerta”. También insistió mucho el maestro en el irimi sobre el eje a la hora de entrar a hacer iriminage ura, y a la hora de hacer shomenuchi ikkyo, de cuya técnica comentó es posiblemente la más complicada precisamente por ese trabajo sobre el eje.

En el seminario también estuvimos algo más de una hora practicando en suwari waza, y el estudio y correccciones del maestro fueron más que reveladoras. Por un lado las rodillas pedían tachi waza, pero por otro el corazón demandaba más práctica y explicaciones sobre la movilidad y adaptabilidad de uke, sus apoyos, etc… Y algo que no podemos dejar de mencionar, es que pese al alto nivel del trabajo propuesto por Bruno Zanotti sensei, siempre en su práctica y en sus explicaciones había referencia al practicante novel y al kihon.

Como siempre solemos decir, son muchos los detalles que incluiríamos en esta crónica, pero sería esfuerzo vano, lo importante siempre es practicar. Con estas crónicas simplemente tratamos de animaros a que experimentéis vosotros mismos las sensaciones mediante la PRÁCTICA. Todos los compañeros que se han desplazado por primera vez a un curso de estas características piensan que el esfuerzo ha merecido sobradamente la pena.

Cambiando radicalmente de tema…

Las comidas conjuntas han mejorado sustancialmente este año, tanto en la calidad, como en que el lugar era realmente cercano al tatami. El ambiente en la mesa, bien animado como decíamos por los aikidokas franceses, también fue de lo más distendido, siempre con interesantes conversaciones: intenciones, cursos aquí y allá, opiniones, próximas citas… Tenemos que agradecer a Ángel, Jose, César, Narciso, y todos los que estén, aunque sea mínimamente, relacionados con la organización del curso el esfuerzo que hacen por acercarnos el AIKIDO de Bruno Zanotti sensei en cada seminario. Y por supuesto -como tantas otras veces, pero con la misma sinceridad- al maestro, la razón primera y última por la que estamos ahí, por su dedicación, generosidad y cercanía.

Gracias a todos por el clima creado en la práctica!


Víctor Gutiérrez Navarro
Coordinador de AikidoValencia.es
Instructor de AIKIDO en la Escuela Sintagma de Valencia





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