Los valencianos desplazados a Granada para asistir al curso de Endo Sensei califican el encuentro de extraordinario

Los pasados 4, 5, 6, 7, 8 y 9 de diciembre estuvimos en Granada un grupo de más de 15 valencianos, asistiendo al seminario internacional del 8º dan Shihan del Aikikai de Tokio, Endo Sensei. Al igual que el año anterior, la experiencia ha sido extraordinaria, tanto en lo técnico como en lo social.

Alojados la mayoría en la propia ciudad deportiva de Armilla, en albergue y cabañas, los aikidokas han vuelto ha gozar este año de un ambiente de convivencia excepcional. Nos desplazamos al lugar un día antes del comienzo del seminario, y poco a poco llegaban los compañeros con los que practicaríamos a lo largo de los 5 días que duraba el encuentro práctico. Venían grupos de Madrid, Córdoba, Jaén, Sevilla, Tenerife, y de mucho más lejos, Francia o Bélgica, y por supuesto los valencianos que hemos sido más que nunca. Sería muy difícil hacer una estimación del número de asistentes sin los datos reales de la organización del curso, pero aventuraremos que pueden haber pasado por el seminario más de un centenar de practicantes.

Endo Sensei, fiel a su forma de sentir el AIKIDO, un AIKIDO de sensaciones, un AIKIDO en el que la técnica suple por completo al esfuerzo físico, un AIKIDO basado en el kimochi, musubi, en la relajación y la libertad que ésta aporta, con una calidad estética impresionante. Sobre estos conceptos dejó caer el maestro ciertas reflexiones a lo largo de la práctica; ninguna de ellas tienen desperdicio:

Nos comentó que a lo largo de su trayectoria como aikidoka, conforme se relajaba más practicando, más se iba enriqueciendo su AIKIDO, y más cosas entraban en él como practicante, que a veces cuando menos entiendes las cosas es cuando más aprendes. Nos comentó, en referencia a la relajación y la libertad de movimientos también, que para él a lo largo de la ejecución de la técnica debemos ser como el agua que baja de un arroyo, que baja por donde puede, por donde no es posible no pasa y sortea el obstáculo si es lo bastante incómodo, que debemos ser tan libres como ese agua que fluye según el camino que recorre. Nos comentó sobre la actitud que el aikidoka ha de tener frente al conflicto que debía ser algo natural apartando el miedo de nuestra mente, afirmando aproximadamente que la mente más fuerte es la que se ha despojado del miedo, y entonces la persona lo puede hacer todo -inevitable recordar el paralelismo con el bushido-.

Cinco días dan para desarrollar bien y tratar de entender el trabajo técnico propuesto por el maestro. Como ya dijimos el año pasado al comentar le técnica del shihan, quien no conozca su trabajo, bien puede no entender absolutamente nada. Su forma de moverse, colocar su cuerpo de forma natural y armónica siempre en el lugar donde el control del kimochi del compañero es perfecto, con el mínimo contacto suficiente… Quien no conozca este trabajo bien puede pensar que es cosa de magia. Endo Sensei, está en otra dimensión de trabajo… es “otra cosa”, que escapa ciertamente al AIKIDO de casi todos nosotros. Cinco días, éstos, repito, en los que “tratamos de entender” su AIKIDO.

El maestro comenzó el seminario proponiendo practicar desde kata dori -trabajo muy habitual en él-. Recalcó la actitud relajada, y la libertad de movimientos derivada de esa actitud, y también que tanto uke como tori trataran de sentir, para que la técnica no fuera en absoluto algo físico. La forma de ikkyo ura trabajada aquí es para enmarcarla: moviendose con suma naturalidad y ejerciendo ikkyo sobre el compañero en la posición relativa de nuestro cuerpo más cómoda, totalmente detrás del compañero, donde no hay problemas para contorlar y dirigir su brazo. “Debemos pasar por donde se puede pasar” -insistía el shihan-

En otra sesión nos sorprendió el maestro con unos ejercicio para trabjar el contacto, kimochi, y la relación uke-tori, conceptos que después se convertirían en la base y leiv-motiv de todo el seminario. Mediente un “simple” apoyo e intención de uke -contacto en el hombro, cadera, cabeza…-, tori trabaja de dirigir al compañero sengún el sentir de su kimochi. Fueron éstos unos ejercicios realmente reveladores, no carentes de complicación en su comprensión, y además muy duros físicamente para uke.

El trabajo desde katadori menuchi también resultó más que interesante, haciendo hincapié en el atemi, siempre sin perder “el hilo del kimochi” del compañero, bajando nuestro centro no sólo por nuestra estabilidad sino también para provocar extensión., y desde ahí, nikyo, jijuwaza… Cada uno de los trabajos era introducido primero por una serie de ejercicios que pretendían mostrarnos/recordarnos el sentido de ellos. Así pasó también con el shomen y el ushiro waza también trabajados en el curso. Movimientos educativos de absorción antes de aplicar las técnicas, que después nos ayudaban a no desvirtuar la esencia del movimiento, como los ejercicios que hicimos antes de practicar el ushiro waza, que versaban principalmente en descargar toda rigidez de los hombros.. llevar nuestro kimochi lo más bajo posible, y desde ahí poder controlar “sin problemas” al compañero, y hacer lo que queramos de él, usando de nuevo la extensión, sin tensiones… desde nuestro centro. -para babear-

La lista que podríamos hacer de todo lo que merece la pena destacar en estas líneas de lo visto en el curso sería interminable. Y como bien dice la cita que tanto le gusta al organizador del curso, “el aiki sólo puede ser abarcado por la práctica (…)” Por mucho que podamos comentar, es una experiencia práctica que hay que sentir.

Como todos los años, quisiéramos hacer especial mención al ambiente que se vive en este seminario. No sólo es un placer practicar con los aikidokas que asisten, puesto que todos tienen unas ganas sanísimas de trabajo, de aprendizaje, más receptivos que nunca… sino que además el hecho de convivir todos juntos hace de este encuentro algo extraordinario. Despertarnos juntos, desayunar juntos, comer, dormir, ir de fiesta en grupos que no tienen porqué coincidir con nuestros lugares de procedencia… Endo Sensei también deseó un año más unirse a la fiesta con todos los aikidokas en la ya tradicional “Spanish fiesta”; donde brindamos a la salud de todos, cantamos, bailamos -el maestro también-, y humanizamos todavía más si cabe nuestras relaciones.

AikidoValencia.es, en nombre de los valencianos que han asistido al seminario desearía agradecer a todos su actitud durante estos días; a la organización del curso por el esfuerzo que supone lograr un encuentro así; y por supuestísimo al maestro como siempre por su dedicación y paciencia.





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